DISCOVER PUNTA DEL ESTE

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Isa Desseno

Isabella Desseno – Campeona del mar

Revista +MOLA

Sacrificio, motivación, orgullo y perseverancia, son algunas de las palabras que acompañan la alegría de Isabella Desseno, una adolescente amante del mar que hace menos de un año empezó a meterle a fondo a la tabla y se convirtió en la primera mujer en representar a Uruguay en una competencia internacional de surf adaptado. Meses después, fue campeona sudamericana: un ejemplo a seguir para animarse siempre a más.

Por Floppy Sagasti Fotos: Virginia Zabaleta

Isa cuenta que cuando tenía dos años su papá la subió a las tablas, aunque ya desde mucho antes la metían al agua. Él es surfista desde los 20 años, que se vino a vivir a Punta del Este y formó su familia, y naturalmente pasó a ser el entrenador de Isa. Desde muy chiquita, ella lo veía haciendo surf y le encantaba, pero fue en el verano pasado que el interés pleno por este deporte le tocó la puerta y llegó para quedarse.

¿Cómo surgieron esas ganas de subirte a una tabla y animarte a más?
Siempre me gustó. Yo me metía un montón al agua, amo el mar y a veces hacía surf. Pero desde otro lado, porque me daba miedo subirme a una tabla y que me cayeran las olas encima. No es lo mismo poder estar nadando y poder meterte debajo de una ola, que estar con una tabla. Era mucho más difícil y como que tampoco lo hacía de una manera que yo realmente quería. Pero eso de querer querer… creo que fue a principio de 2019 cuando realmente quise empezar a hacerlo yo. Fuimos a Cabo Polonio y la ola estaba re fácil, las condiciones estaban re bien para una persona que no sabía tanto. Osea yo tenía las cosas básicas por tirarme con mi papá, pero ese verano incentivó pila a que yo quisiera meterme más. Me enseñó un montón de cosas, como por ejemplo leer el mar, leer cuándo viene la ola, que son cosas re importantes para poder sentirte segura y poder saber cuál tomar. Porque de repente te tomaste la primera de la serie y después te barrió. Son cosas que re cambian. Cuando empezaron las clases volvimos a Punta del Este y empezamos a ir a surfar con papá más seguido. Antes lo practicaba solamente en verano, era más como un hobby y ahora se convirtió en algo mucho más importante en mi vida, mucho más parte y lo hago con más frecuencia.

¿Cómo llegó la propuesta de tu primera competencia?
En realidad nunca salió de mí el tema de querer competir. Cuando me enteré del viaje a Costa Rica faltaban 20 días para irnos, 20 días contados. Te lo juro. Yo estaba tranquila con música y me llega un mensaje de papá que me dice: Isa feliz cumple, te vas a competir a Costa Rica. Yo estaba por cumplir 15. Y digo: ¡¿qué?! Me puse a llorar mal, no sabía qué decir. Estaba en esa cosa de decir, ¡pah! buenísimo y a la vez, ¿qué hago ahora? Fue entre gracioso, emocionante y divertido. Después me acordé que un mes antes papá me había preguntado cómo me veía compitiendo, pero nunca creí que iba a ser tan pronto. Cuando volvimos de Costa Rica, fui yo la que pedí si podíamos ir al Sudamericano de Mar del Plata. Eran fechas complicadas porque iba a estar a full en el colegio, pero por suerte pudimos arreglar re bien y un mes antes lo decidimos.

¿Cambió tu forma de entrenarte para el Sudamericano?
Cuando empecé a prepararme para Costa Rica, me costó conseguir a una persona que pueda entrenarme personalizado, por la época del año. También es distinto entrenar a una chica de 15 años que a un deportista más grande. Además hay un montón de cosas que yo no puedo hacer y otras que tengo que cuidar y fortalecer. Así que entrené con mi papá en el agua, aprovechando que era una época del año linda para meterse más, y en el gimnasio Alpha, donde voy a clases de natación con adolescentes. No es una clase específica para mí, pero me re sirve porque hacen todas las técnicas y puedo adaptarme a las que más tengo que entrenar. Después de Costa Rica empecé a entrenar con una mamá del colegio, que me armó una rutina para ir una vez por semana al gimnasio, además de seguir yendo 1 o 2 veces por semana a natación. Después sumamos técnica más específicas de remada en el agua y ejercicios prácticos con un tablón, con trabajos de resistencia y fuerza. Ahí me di cuenta de lo importante que es el entrenamiento para competir.

isa desseno

Con 14 años te convertiste en la primera mujer en representar a Uruguay en una competencia internacional de surf adaptado. ¿Cómo te encontraste en esta primera experiencia y reconocimiento?
Ser la única representante de Uruguay en Costa Rica y además la primera mujer, fue re emocionante. Llegar a dos podios en tres días también fue muy movilizante. Fue como una sensación de satisfacción, de poder ganar en algo que te gusta después de todo el esfuerzo que hiciste. Cuando empecé a surfar de chica, no lo veía como surf adaptado, para mí era surf. No le ponía ese nombre, no sabía. Hace poco conocí bien lo que era y todas las competencias. No tenía ni idea que en Uruguay existía gente que lo practicaba. Recién cuando fui a Costa Rica me enteré que era la primera mujer en representar al país en surf adaptado y después en Mar del Plata me encontré con que no soy la única, está buenísimo. ¿Cómo fue pasar de una competencia internacional a un sudamericano y además en una nueva categoría? En Costa Rica competí en tres categorías: en la categoría AS5, que es acostado asistido, salí cuarta y en la categoría de mujeres general, tercera. En Open llegué a semifinales y no pasé. Después en el Sudamericano de Surf Adaptado de Mar del Plata me pasaron de categoría. El día anterior a la competencia me vio una médica que hacía como un diagnóstico de cada persona basándose en el reglamento, para hacer las clasificaciones según las capacidades. Me dijo que yo no podía competir en la categoría AS5 porque tengo la capacidad de remar y puedo hacerlo. Por lo que tuve que pasar a competir en AS4: acostado, pero sin asistencia. En ese momento me cambió la cara, pero papá me tranquilizó. En frente de todos los competidores, papá le preguntó a la organización del torneo si él podía estar adentro del agua mientras yo competía. Porque además de ser mi papá, es mi entrenador en el agua. Nunca me metí sola sola, me da más seguridad que haya una persona al lado mío. Y le dijeron que sí, pero que lo único que podía hacer era darme asistencia verbal. Yo era la única menor de mi categoría. Después en la competencia, cuando entré al agua papá me dijo que siguiera a mis rivales y ellos me guiaron también, no había rivalidad. Una vez que me subí a la tabla me tranquilicé, ya no había vuelta atrás, no quise pensar más en lo malo. Me dio miedo obviamente porque estaba sola, aunque había más personas en el agua y un montón de voluntarios en la orilla, que dan tranquilidad. Tenía más miedo de lastimarme con la escollera a que me rompiera una ola en la cabeza. Estaba re nerviosa, a diferencia de Costa Rica. Creo que además del cambio de categoría fue que estaba en una competencia internacional, en un sudamericano.

Y lograste el primer puesto: campeona en tu debut sudamericano. ¿Te lo imaginabas?
Yo no iba con expectativas sinceramente y no estaba enterada de que las premiaciones se dividían por femenino y masculino. Cuando salí del agua y pregunté, me dijeron que había quedado tercera y que le había ganado a la otra mujer, pero nadie me decía nada. Cuando empezaron a dar los premios de las otras categorías, me dí cuenta que las dividían. Después nos llamaron a mí y a la otra mujer de nuestra categoría para recibir premios. Y cuando escuché que mencionaron el segundo puesto para Chile, dije: ¡no! Realmente no me esperaba volver con una medalla a mi casa, tenía una felicidad. Es que no sé qué decir porque no sabía qué decir. Además hay que destacar que los cuatro uruguayos que fuimos a competir volvimos con medallas. La mía de oro, una de plata y dos de bronce. La experiencia de ir a competir en un equipo como hicimos en Mar del Plata está buenísima, es una cosa totalmente distinta. Todo el tiempo estás apoyando a alguien y también te están apoyando, más allá de familiares o amigos que algunos podemos tener. Estar con un equipo que tenga el mismo objetivo que vos, que quiera lo mismo, está buenísimo. Porque se están ayudando entre un montón de gente.

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¿Cómo te acompaña tu familia en este nuevo camino?
Mi familia es todo. Es nada más y nada menos que todo. Son las personas que me apoyan, que me bancan en todos los aspectos, que me acompañan, los que me hinchan desde siempre y para siempre. No hay otra palabra para describirlo que: todo. Toda mi familia, mis tíos, abuelos. Todos son todo. El 2019 fue un año re importante para mí. Un año en que mi familia se dedicó a mí y lo re agradezco. ¿Qué es el surf para Isa Desseno? El surf para mi hoy es un montón de cosas. Primero, es un deporte que amo, que me re gusta, me re copó. El surf adaptado es más que surf. Es ir y compartir, conocer gente. Hablamos con los representantes de todos los países y los que compiten son re buena onda, dentro y fuera del agua. Está buenísimo esa cosa de compañerismo, respeto y de ser buena gente. Es algo que me gusta mucho hacer y es como una forma de distinguirme, en vez de ser la que camina distinto, soy la surfista. Me conocen porque hago surf o tienen como referencia que compito en surf. Es una buena forma de demostrar que las personas en alguna situación de discapacidad son mucho más capaces de lo que se cree. Y me parece que eso es lo que le falta a Uruguay, darle más apoyo y difusión. No es solamente por el hecho de competir, sino dar a conocer en Uruguay lo que es el surf adaptado o el surf como cada uno lo quiera ver. La intendencia de Maldonado organizó el 5° Encuentro de Surf Inclusivo y está buenísimo que haya un evento donde todos se puedan conocer, que haya gente que conoce otra realidad y que haya quien lo apoye. También es un incentivo para que todos empiecen a ser parte de la inclusión de las distintas discapacidades, no solo físicas. Que las escuelitas se animen a dar clases de surf adaptado. Que se diga que “se puede hacer”. Ahora que en las redes se dio a conocer mi caso y el de todos los surfistas adaptados que me acompañaron, está buenísimo que se difunda y que se promueva a nivel social. Que la gente de afuera también se entere y se pueda sumar a los encuentros.

¿Qué le dirías a alguien que no se anima a hacer surf o a enfrentar un nuevo desafío?
La gente cree que fracasar 1, 2 o 100 veces, es sinónimo de fracasar todo el tiempo, de ser un fracasado y que se va a lograr. No es así. Es como andar en bicicleta. Te caíste 100 veces hasta que en la vez 101, pudiste andar. Con el surf es lo mismo, solo que arriba de la tabla y en el mar. Te vas a caer, sí, te vas a lastimar, sí, obviamente. Pero me parece que la gente se da muy rápido por vencida y no está bueno. Al que no se anima a surfar, le digo que se anime, que es un deporte re lindo y de los más inclusivos que yo conozco. Hay un montón de adaptaciones hoy en día. Te da la oportunidad de un montón de cosas, estás en contacto con el agua, que es re lindo. También en la sociedad que vivimos te ponen la etiqueta de que hacés algo mal y que no lo vas a hacer bien, y dejas de intentarlo por miedo a lo que digan los demás. La gente me ve haciendo las cosas que hago y me dice: yo no podría. Pero si no lo intentan, es imposible que lo hagan. Las cosas con esfuerzo requieren mucha dedicación y garra por sobre todo.

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